
Zhangye Danxia: capas de roca inclinadas
Qué ver en Gansu empieza, para muchos viajeros, a primera hora en las plataformas de Zhangye Danxia. Las franjas de color no son pintura ni efecto de cámara. Se formaron hace más de cien millones de años, cuando arenisca y conglomerado se fueron depositando en capas en una cuenca durante el Cretácico. Con el tiempo, el choque entre las placas india y euroasiática elevó e inclinó esos estratos. El viento y la lluvia hicieron el resto y los desgastaron hasta dejar crestas estrechas y laderas rayadas. El color viene de los óxidos de hierro y otros minerales presentes en cada capa.
El término danxia (“nubes de colores”, en chino) da nombre a este tipo de relieve. Zhangye es geoparque mundial de la UNESCO desde 2020. En el recorrido se pasa de una plataforma a otra y el aspecto de las montañas cambia con el ángulo, el sol y la hora del día.
Pero ¿donde esta Gansu? , esta provincia ocupa una larga franja en el noroeste de China, entre la meseta tibetana, el desierto del Gobi y las llanuras del Rio Amarillo. Limita al norte con Mongolia, su capital es Lanzhou, esta parte de China fue la puerta de entrada hacia Asia Central, por esta zona circularon durante siglos la seda, las especies y tambien las ideas, entre ellas el budismo, que dejo su huella mas visible en las Cuevas de Mogao, por ese motivo hoy en dia es una de las zonas mas reconocibles de la Ruta de la Seda.



Zhangye y el Buda reclinado
En la ciudad de Zhangye está el templo del Gran Buda (Dafo Si), fundado en 1098 bajo la dinastía Xixia. En su sala principal descansa un buda reclinado de unos 34 metros, modelado en arcilla sobre una estructura de madera. Se le suele considerar el mayor buda reclinado en interior de Asia. Hay que caminar a lo largo de toda la figura para hacerse una idea de su tamaño, y las paredes de la sala conservan pinturas que acompañan la escena. Según la tradición, Marco Polo pasó una temporada en esta ciudad, entonces llamada Ganzhou.


Las cuevas de Mogao, mil años de arte budista.
La visita estrella esta en Dunhuang, en las Cuevas de Mogao. La primera gruta se excavó en el año 366 y durante el milenio siguiente monjes y mecenas siguieron añadiendo más. Hoy se cuentan unas 735, y casi 500 conservan pinturas murales y esculturas. En 1900 se descubrió la llamada Cueva Biblioteca, con miles de manuscritos que hoy permiten estudiar la vida en la Ruta de la Seda. Patrimonio de la Unesco.
En 1900, un sacerdote taoísta que se había instalado como guardián del lugar, estaba retirando arena de una de las cuevas cuando notó una grieta en la pared. Detrás había una pequeña cámara tapiada, hoy conocida como Cueva 17 o Cueva Biblioteca. Dentro había decenas de miles de manuscritos y documentos apilados. Se cree que se sellaron hacia el siglo XI, aunque no se sabe con certeza por qué.
La noticia llegó a Occidente. En 1907 el explorador Aurel Stein y en 1908 el sinólogo Paul Pelliot visitaron Mogao y se llevaron una parte importante de los manuscritos. Hoy los materiales están repartidos entre Londres, París, Pekín y otros museos del mundo.

La visita está organizada. Las entradas son con hora, se recorre en grupos con guía y dentro de las cuevas no se pueden hacer fotografías. Antes de entrar, un centro digital proyecta películas que sitúan el lugar. Las grutas son pequeñas y la luz es mínima, así que cada guía muestra solo unas pocas, y de cada una se sale con la sensación de haber visto una parte pequeña de un conjunto enorme.

Por qué es tan importante
Las grutas conservan unos 45.000 metros cuadrados de murales y más de 2.000 esculturas. Se puede seguir cómo cambia el estilo a lo largo de las dinastías y cómo se mezclan influencias indias, de Asia Central y chinas.Los manuscritos de la Cueva Biblioteca no son solo textos religiosos. Incluyen contratos, cartas, calendarios, partituras y textos en varios idiomas, lo que permite estudiar cómo se vivía en la Ruta de la Seda.Entre los hallazgos está el Sutra del Diamante, impreso en el año 868 y considerado el libro impreso fechado más antiguo que se conserva. Hoy está en la Biblioteca Británica.

Jiayuguan, el último paso antes del desierto

Más al oeste, entre las montañas Qilian y las colinas negras de Heishan, se levanta la fortaleza de Jiayuguan. Se empezó a construir en 1372, en época Ming, y marca el extremo occidental de la Gran Muralla de esa dinastía. Durante siglos fue el último control antes de los territorios del oeste: quien salía por su puerta dejaba atrás el imperio.
El guia nos comento una historia acerca del maestro de obras.Cuenta la leyenda que el maestro de obras calculó con exactitud los ladrillos necesarios para levantar la fortaleza de Jiayuguan 99.999 y, al terminar, solo le sobró uno, que lo coloco sobre uno de las salientes de la puerta de salida y que si se retiraba, todo se vendria abajo ante el temor de que los ejecutaran a todos por no haber acertado con el numero exacto. Hoy en dia ese ladrillo esta sobre el dintel de la puerta sur.



El lago de la Media Luna: agua en mitad de las dunas de Dunhuang.
A unos kilómetros del centro de Dunhuang, el asfalto termina y empiezan las dunas. En el borde sur de la ciudad, donde el Gobi da paso a un campo de dunas doradas, sobrevive un pequeño lago en forma de media luna. Se llega en pocos minutos desde el casco urbano, y la entrada da acceso a todo el recinto: las dunas de la montaña Mingsha y el lago, en un mismo billete.
Visto desde abajo, el lago es pequeño. Mide unos 150 metros de largo y 50 de ancho, y su nombre viene de su forma. Lo rodea la montaña Mingsha, la “montaña de la arena que canta”. El nombre se debe al zumbido grave que pueden producir las dunas cuando el viento o los pies hacen deslizar los granos.

Lo llamativo es que el lago siga ahí. Con las dunas que lo rodean, la lógica del desierto diría que la arena lo habría cubierto hace tiempo. Por la forma del terreno, cuando sopla el viento la arena no baja por la ladera: sube hacia la cima. Es una de las explicaciones que nos comentaron.
La historia local lo registra desde hace siglos. Un texto de la época de los Han Orientales ya hablaba de un manantial al sur de la montaña, que durante miles de años nunca se había llenado de arena. Crónicas de la dinastía Tang mencionan además que la montaña emitía sonido. Para las caravanas que cruzaban el desierto, el agua era un recurso necesario. Desde lo alto de una duna, quien llegaba tras la travesía debía de ver aquella curva de agua casi como un espejismo.

Subir la duna y bajar en camello
La visita combina dos cosas. Una es el paseo en camello, se camina por las dunas a lomos del animal guiado por un instructor y la otra es subir a pie la duna. Cuesta esfuerzo, pero desde arriba se ve el pabellón y el lago desde el aire, y se puede bajar por un tobogán.
La mejor hora es la tarde. Así se evita el calor del mediodía y se llega arriba a tiempo para ver la puesta de sol sobre el mar de arena. A esa hora la sombra de las dunas se alarga y el lago refleja el pabellón de madera.


Yadan: el viento como escultor
Hacia el noroeste de Dunhuang, el paisaje se vacía. En el parque nacional de Yadan, crestas alargadas de sedimentos de un antiguo lago han sido modeladas por el viento durante milenios. Estas formaciones, llamadas yardang, se alinean siguiendo la dirección de los vientos dominantes y forman calles, torres y murallas de arcilla. El silencio es casi total, interrumpido por ráfagas que explican cómo se creó el lugar. Al atardecer, con el sol más bajo, las sombras alargan cada formación y el recorrido se vuelve más pausado.


Ancient Sound of Dunhuang : el expectaculo prolongacion de las cuevas
Después de un día entre grutas reales, la noche en Dunhuang tiene su propia cueva. El teatro de Ancient Sound of Dunhuang se presenta como una prolongación de Mogao. Dentro hay réplicas de grutas y murales que dan al espacio un aire histórico. Antes de sentarse, el público pasa por un recinto con aspecto de bazar antiguo. Allí se pueden contemplar los artistas con expectaculares puestas en escena preludio de lo que sera el expectaculo.
Lo más especial es que no es una obra de teatro convencional: combina música y movimiento para crear una experiencia sensorial en la que parece que estás entrando en las antiguas grutas y viajando mil años atrás. Es un homenaje a la belleza artística de Dunhuang y al encuentro entre las culturas de Oriente y Occidente.



Cómo organizar la ruta
El recorrido sigue el corredor del Hexi de este a oeste. Entre Lanzhou, Zhangye y Jiayuguan hay tren de alta velocidad, y para llegar a Dunhuang se puede combinar carretera o vuelo. Primavera y otoño son las mejores épocas, con temperaturas moderadas y buena luz. En verano el calor es fuerte en el desierto y en invierno el frío se nota, sobre todo por la mañana.