Los tuneles de Guanajuato, la red subterránea más famosa de México

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Written by Marisol Setien

junio 3, 2026

Tuneles de Guanajuato, la historia bajo la ciudad colonial

Mi primer contacto con la ciudad de Guanajuato fue una sorpresa increíble, llegamos al centro de Guanajuato atravesando uno de los 23 túneles que existen hoy en día, ahí me di cuenta de que hay ciudades que se descubren a ras de suelo y otras que esconden parte de su historia bajo él. Guanajuato pertenece a esta última categoría. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, la ciudad mexicana cautiva por sus fachadas de colores, sus callejones imposibles y su atmósfera colonial. Pero gran parte de su historia se encuentra bajo las calles que recorren miles de visitantes cada año.

Guanajuato parece haber sido diseñada para caminarla sin rumbo. Sus estrechas calles serpentean entre plazas, iglesias y antiguas casonas, invitando al viajero a perderse en un auténtico laberinto urbano. Sin embargo, lo que pocos imaginan es que bajo ese entramado colonial existe otra ciudad: una red de túneles de 9km de longitud, que durante siglos ha condicionado la vida de sus habitantes y que hoy constituye uno de los mayores atractivos de la región.

Origen de los tuneles de Guanajuato: la ingenieria que transformó la ciudad.

La historia de los tuneles de Guanjuato se remonta a una época en la que el Río Guanajuato atravesaba el corazón de la ciudad. Durante la temporada de lluvias, las crecidas provocaban inundaciones frecuentes que afectaban calles, viviendas y comercios. Para hacer frente a este problema, las autoridades comenzaron a construir canales de desagüe y sistemas hidráulicos destinados a controlar el caudal del río.

Lo que comenzó como una solución práctica terminó convirtiéndose en una extraordinaria obra de ingeniería urbana. Con el paso del tiempo, aquellas infraestructuras evolucionaron hasta formar una compleja red de aproximadamente nueve kilómetros de túneles, calles profundas y antiguos cauces subterráneos que hoy conforman uno de los sistemas viales bajo tierra más singulares del mundo y estan considerados como una de las 13 maravillas de México hechas por el hombre.

Todo empezó en 1823 con la construcción de El Cuajín, considerado el primer canal de desagüe de Guanajuato. Esta obra conectaba la antigua Hacienda de San Agustín, donde actualmente se encuentra el Mercado Embajadoras, con la Presa de los Pozuelos. A partir de entonces, la ciudad continuó ampliando su sistema hidráulico hasta desarrollar la red que conocemos en la actualidad.

Entre los túneles de Guanajuato más conocidos destacan El Pípila, El Minero y La Galereña, además de la histórica calle Padre Belauzarán. Sin embargo, la vía subterránea más emblemática es la calle Miguel Hidalgo. Construida en 1883 sobre el antiguo cauce del río, fue concebida inicialmente como una infraestructura de drenaje. Con el tiempo, terminó transformándose en una de las arterias más transitadas del centro histórico.

Hoy, estos antiguos canales funcionan como calles de un solo sentido para vehículos, equipadas con aceras peatonales y accesos mediante escalinatas que conectan directamente con plazas, mercados y edificios históricos. Circular por ellas resulta una experiencia sorprendente: la luz se filtra desde las entradas superiores mientras los muros de cantera y piedra narran silenciosamente más de un siglo de historia.

A lo largo del año, estos históricos pasadizos también albergan eventos de música y gastronomía , ofreciendo experiencias que combinan cultura, arte y sabores en un entorno realmente especial. Durante el Día de Muertos, los túneles se llenan de color, luz y tradición, creando una atmósfera única para honrar a los difuntos.

Historias y leyendas de Guanajuato

Los túneles y callejones han alimentado durante generaciones relatos de fantasmas, amores imposibles y apariciones misteriosas que siguen formando parte de la identidad local, como ocurre en muchas ciudades coloniales la realidad convive con la leyenda.

Una de las historias más populares asegura que, durante la madrugada, entre los silenciosos corredores subterráneos pueden escucharse los lamentos de “ La Llorona”, una historia apasionante de una indígena enamorada de un soldado español con el que tuvo varios hijos y ante su rechazo decidió vengarse y ahogarles en el rio, arrepentida por lo que había hecho dice la leyenda que su espíritu pasea por los túneles llamándoles amargamente. Otros habitantes cuentan que, tras las campanadas de las dos de la mañana, dos monjes franciscanos recorren los túneles buscando las ruinas del antiguo monasterio al que pertenecieron.

Estas narraciones, transmitidas de generación en generación, convierten cada rincón de la ciudad en un escenario donde la historia y la imaginación se entrelazan.

La leyenda del Callejón del Beso, es una de las mas conocidas, relata relata el romance entre Ana, una joven perteneciente a una familia acomodada, y Carlos, un humilde minero. Su amor era rechazado por el padre de ella, quien prohibió cualquier relación entre ambos.

La estrechez del callejón permitió que los balcones de sus respectivas viviendas quedaran separados por apenas unos centímetros. Allí, lejos de las miradas ajenas, los enamorados se encontraban para intercambiar palabras y besos. Al descubrir la relación, el padre de Ana reaccionó violentamente y acabó con la vida de su hija. Hoy, el lugar se ha convertido en uno de los puntos más visitados de Guanajuato. La creencia popular sostiene que las parejas que se besan en el tercer escalón del callejón disfrutarán de siete años de buena suerte y felicidad.

 El Callejón de la Buena Muerte, la tradición local cuenta que una joven pareja fue víctima de una traición motivada por la oposición familiar a su relación. Los acontecimientos desembocaron en una tragedia que marcó para siempre la historia del lugar.

Desde entonces, algunos vecinos aseguran escuchar lamentos durante la noche y afirman que el espíritu de la joven se aparece ocasionalmente a quienes atraviesan el callejón después del anochecer. Verdadera o no, la leyenda continúa alimentando el imaginario colectivo de una ciudad donde cada esquina parece esconder una historia.

Recorrer Guanajuato es mucho más que admirar su arquitectura colonial o descubrir sus plazas históricas. Es caminar por una ciudad construida sobre otra ciudad, donde la ingeniería, la historia y las leyendas conviven bajo tierra. En otro capitulo hablare de la historia minera de Guanajuato que ya desde 1548 fue uno de los principales centros mineros del país por la abundancia de plata.

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